Quiero ser Marc Jacobs
En vista de que me da muchísima pereza escribir la crítica del hype del cine español de esta temporada, El Orfanato, prefiero babear mientras observo la parafernalia plumífera y artística que se crea en torno a Marc Jacobs, el gran diseñador artífice del auge de la marca Louis Vuitton. El pasado miércoles veía un documental sobre este genial artista en Canal + y no he podido evitar hablar sobre él.


Marc Jacobs es un gran friki. Pero muchísimo. Un hombre que de repente dice: quiero hacer un bolso compuesto por quince bolsos a la vez. Y venga, todo su equipo a joderse y a meterse horas, días y semanas a pegar bolsos unos a otros hasta que consiguen, horas antes de la presentacion, una muestra del engendro. ¿El resultado? Marc sonríe fríamente y dice que es genial, haciendo alarde de su pluma snob y sofisticada. Tendrán que producir otros veinte bolsos. ¿El precio? Algo más de treinta mil euros. Vamos, al alcance de cualquiera. Lo más increíble es que el bolso es feo y cutre de cojones, pero claro, lo ha hecho Marc, así que todos a correrse del gusto al ver al engendro, que parece un mutante. Viva el diseño.
Con cosas como esta frikez, o la estupidez suprema de hacer un bolso compuesto de circulitos de colores basado en los pasteles que le ponen en su estudio de diseño, junto con el desmesurado amor propio y por el arte de Jacobs, hacen que se haya convertido en un personaje que hasta hace dos días no conocía de nada, y ya es uno de mis ídolos. Amigo de Sofia Coppola, Demi Moore y Victoria Beckham, Marc organiza unos desfiles que se convierten en el evento más sofisticado y megafashion del lugar donde se organizan. Y hay que reconocer que el cabrón para estas cosas sí que tiene muy buen gusto, con unos decorados, montajes y parafernalias millonarios impresionantes.
Por si esto fuera poco, el tío es un fanático del arte, y contrata a artistas que le den ideas para luego plagiarlas descaradamente. ¿Que conoce a una tipa oriental que hace esculturas decoradas con puntos? Pues la visita, y a los pocos meses, veinte bolsos llenos de puntos. Viva el arte. Yo lo tengo clarísimo. Ya no quiero ser periodista, ni diseñador gráfico. Yo lo que quiero es ser Marc Jacobs, hacer lo que me salga de los cojones y ganar millones de euros. Eso sí es vida.
Con cosas como esta frikez, o la estupidez suprema de hacer un bolso compuesto de circulitos de colores basado en los pasteles que le ponen en su estudio de diseño, junto con el desmesurado amor propio y por el arte de Jacobs, hacen que se haya convertido en un personaje que hasta hace dos días no conocía de nada, y ya es uno de mis ídolos. Amigo de Sofia Coppola, Demi Moore y Victoria Beckham, Marc organiza unos desfiles que se convierten en el evento más sofisticado y megafashion del lugar donde se organizan. Y hay que reconocer que el cabrón para estas cosas sí que tiene muy buen gusto, con unos decorados, montajes y parafernalias millonarios impresionantes.
Por si esto fuera poco, el tío es un fanático del arte, y contrata a artistas que le den ideas para luego plagiarlas descaradamente. ¿Que conoce a una tipa oriental que hace esculturas decoradas con puntos? Pues la visita, y a los pocos meses, veinte bolsos llenos de puntos. Viva el arte. Yo lo tengo clarísimo. Ya no quiero ser periodista, ni diseñador gráfico. Yo lo que quiero es ser Marc Jacobs, hacer lo que me salga de los cojones y ganar millones de euros. Eso sí es vida.
Etiquetas: arte, famosos, moda, televisión, yo

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Página principal