
Es bastante habitual la aparición de películas de las que todo el mundo habla antes de su estreno. Todo el mundo habla de lo buena que es, de lo impactante, de lo increíble que está su protagonista y lo estupendo que es todo. Lo que suele pasar en estos casos es que luego vas a ver la obra maestra del año, y te encuentras con un refrito bien elaborado en la forma, pero muy mejorable en el fondo. Y eso es lo que sucede con la ópera prima de Juan Antonio Bayona. Tiene buenas maneras y es indiscutible que tanto la fotografía como la música son excelentes, pero aparte de lo visual y formal, el resto de la película es tan previsible y está tan manido que resulta sonrojante y soporífero por momentos.
Podría contar decenas de películas a las que me recuerda El Orfanato. Al final de la escalera, Psicosis, Poltergeist, The Ring, Los Otros, y un largo etcétera. Podría decirse en un primer momento que es un homenaje, pero claro, un homenaje que dura la película entera que utiliza hasta el final todos y cada uno de los tópicos: niño que ve muertos y los dibuja, madre coraje que lucha contra las apariciones, casa tétrica y oscura, sonidos extraños, psicofonías, faros, apariciones en la playa, cadáveres, huesos, videntes,... ¿Les suena?
A todo esto tenemos que añadir un reparto increíblemente desaprovechado y mediocre. Belén Rueda, famosa presentadora de televisión y actriz de teleseries, que estaba correcta en Mar Adentro, y que en esta ocasión está, pues, correcta otra vez. La mitad de la película tiene la misma cara que la de Los Serrano. Luego mejora un poco, pero tampoco es la mejor interpretación de la historia. El resto del equipo actoral, pues apenas aparece. El marido, que es como si no estuviera, porque nunca vi un papel tan plano, la vieja de gafas enormes aparece y desaparece como de la nada y nunca entiendes realmente qué coño hacía ahí. Mención aparte para la médium en todo ese momento Poltergeist, en el que Charlotte Rampling está estupenda. Pero claro, ¡sólo aparece diez minutos de película!
Y bueno, el resto se basa en sustos absurdos basados en subir el volúmen de la música o del mueble en cuestión, falta de tensión, apariciones supuestamente fantasmales que no transmiten nada y un final tan azucarado y empalagoso que sonrojaría al propio James M. Barry. Pero para no desvelar más, simplemente añadir que, de nuevo, gracias a Telecinco estamos ante la película española más taquillera del año, la que todos adorarán, la que triunfará en los Goya, pero también la menos meritoria. Lo siento, pero no me lo trago.
El Orfanato
Juan Antonio Bayona
España, 2007. 100 minutos.
(nota) * * * * * * * * * *
(+) Que lo meramente formal, por lo menos, está bien hecho.
(-) Que se olvida rápidamente. Sin ella estábamos igual.
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